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miércoles, 19 de febrero de 2020

Educación en los primeros años de vida

En la educación se da una importancia excepcional a los primeros pasos de los más pequeños. La trascendencia de lo que se haga o deje de hacer en los cinco primeros años marca para toda la vida. Aquí también conviene recordar la trascendencia de la educación preventiva y de calidad, para favorecer el desarrollo integral del infante. Se trata de una etapa en la que la dependencia que tiene el niño de la solicitud de sus progenitores y de sus educadores o tutores, les obliga a no aplazar responsabilidades y tramar alianzas de atención y cuidado con los más pequeños, nuestra mejor promesa de futuro.
La necesidad del psicopedagogo en el cuidado de los niños en la primera infancia es incuestionable, ya que la importancia de aportar afecto, patrones sociales y de conducta, creación de hábitos, confianza construcción del pensamiento y seguridad no admite dudas. Nadie niega la importancia del afecto, la simpatía y el amor, para todas las formas de conocimiento: mutuo e interpersonal, cultural, artístico, social… En la etapa del máximo desarrollo (cognitivo, social, axiológico, psicológico, moral…), la psicología infantil tiene especial importancia. El niño es un ser curioso por naturaleza, su capacidad de asombro le abre al aprendizaje en cada nuevo estímulo; el desarrollo vital se percibe por horas.
Los estadios infantiles piagetianos nos previenen de los cambios progresivos: a) Estadio senso-motriz, (los 2 primeros años) cuando el pensamiento actúa sobre las cosas concretas, que le sirven para el logro de metas inmediatas, por eso se habla del desarrollo de la inteligencia instrumental. b) En el estadio preoperatorio (de 2 a 7-8 años) el niño construye su mundo interior gracias al lenguaje, que remplaza a los objetos y construye así su simbología. El desarrollo cerebral de un niño es tan maravillosamente creativo, que hace exclamar al  investigador de las Inteligencias Múltiples: “Pocos son los niños que no se entusiasman ante la perspectiva de visitar una feria local, un parque de atracciones o un museo infantil; su curiosidad, sus ganas de jugar y de explorar y la capacidad de su imaginación son palpables. En cierto sentido, la mente del niño de 5 años representa la cima del poder creativo”. (Gardner, H. (2005): Las cinco mentes del futuro. Barcelona: Paidós, p. 66).

Las TIC en educación

En la actualidad, los niños asumen con total normalidad la presencia de las tecnologías en la sociedad. Conviven con ellas y las adoptan sin...